Tomar las mejores decisiones profesionales depende siempre del estado de forma de nuestro cerebro. Si lo entrenamos para esfuerzos prolongados, elecciones importantes, situaciones complejas… entonces, saldremos victoriosos.

Todos nosotros necesitamos hacer un entrenamiento específico para mejorar y controlar su funcionamiento. Igual que los deportistas de élite trabajan en el gimnasio cada día, un cocinero, un gerente o un camarero deben ejercitar sus conexiones neuronales para estar en plena forma.