El restaurante se reinventa a una velocidad de vértigo. Se puede percibir en todos los aspectos y en todo el mundo cuando viajamos o leemos. Se reinventan conceptos, se habla de la escasez de alimentos, del coste medioambiental de la producción de los mismos, de la salud que nos proporcionan, del incremento del gasto en restaurantes, del crecimiento de las franquicias, de las debilidades y tendencias… A nosotros nos gusta hablar de lo que pasa cerca, de los restaurantes en los que pasamos más tiempo. Los medianos, los que pelean cada día en sus aperturas, los que se la juegan cada fin de semana, los que ponen toda la “carne en el asador”. Esos restaurantes que hacen comida de verdad, con cariño y con mucho esfuerzo personal.

Estos restaurantes pelean en un territorio muy complejo dado que con muy poca capacidad de maniobra operan contra espacios de franquicias eficaces y robustos. La pelea no es justa ni se puede equiparar. Es muy frecuente que el gerente de un restaurante, además, no tenga mucha formación en eso de “la rentabilidad“. Es muy frecuente que sea cocinero, que haya trabajado mucho tiempo en la sala… Todo son problemas diarios difíciles de organizar si no se tiene un sistema o modelo de gestión disciplinado.

Pero no todos los problemas están en la gestión. Los tiempos cambian y los clientes demandan “otras cosas”. Experiencias diversas, sensaciones que les permitan saciar su deseo de descubrir otras formas de disfrutar. Hay muchas maneras de hacerlo, cualquiera es válida. Lo importante es hacerlo, darle al cliente una idea distinta. Reinventar nuestros negocios si no son rentables. Abrir con ideas claras y concretas, fruto de una profunda reflexión. Conceptos que hagan de nuestro restaurante algo que el cliente recuerde de manera memorable. Es importante ser distinto o al menos parecerlo.

Nos parece que la oferta gastronómica de Valladolid es fantástica, a pesar de ser una de las ciudades más refractarias de España a las nuevas ideas. Pero ya se ha demostrado que se puede hacer. Hay casos de éxito [basados cada uno en un aspecto clave] que son memorables como VINO TINTO, NIPPON, LLANTÉN, GASTRO LAVA, DÁMASO, TRIGO, LA CÁRCAVA, EL CORRAL DEL ROSARILLO… Ahora toca innovar, toca pensar y mucho en qué le vamos a ofrecer a nuestros clientes. Ya no podemos abrir restaurantes solo por su ubicación, por que conozco a mucha gente…hay que hacer muchas cosas bien al tiempo.