Comparto el convencimiento general de que la formación profesional en el sector de la restauración es baja o escasa. Son muchos los empresarios del sector que se preocupan por la dificultad para encontrar profesionales con buena formación, conocimientos y una actitud apropiada.
Este puesto de trabajo, el/la camarero/a, ha sido poco valorado profesionalmente en el interior de la meseta desde siempre. Hoy nadie se plantea ser solo eso en la vida, o hacer carrera desde abajo en la restauración.
La sala es un espacio de venta en el que un restaurante se la juega, debe lograr algo más que satisfacer a sus clientes. Sin embargo, son pocos los negocios en los que un camarero tiene un manual de trabajo, con los procesos de venta diseñados para que sepa lo que tiene que hacer desde que entra hasta que sale. Son muy pocos los establecimientos en los que un empleado de sala tiene definidos los objetivos de venta cuando llega a abrir su turno. Son escasos los negocios en los que nos exigimos tanto como a los empleados para, todos juntos, lograr mejorar la rentabilidad.

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